A las niñas de 13 años

Concretamente le dedico esta entrada a las que vais medio desnudas por la calle sin ser conscientes de la repercusión de vuestros actos. ¿Habéis oído eso de que el aleteo de una mariposa provoca un huracán en otra parte del mundo? Pues ya hace años que las mujeres estamos metidas en un huracán por vuestra culpa -ahora sois vosotras las de 13 años, antes fueron otras-. Y sé que a mí no me haréis caso, así que recurriré a Mario, a ver si a él sí le escucháis:

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Hola guapa. Me llamo Mario, o Pablo, o Alex, o Diego… Me llamo de cualquier forma porque soy un hombre más de tantos que conocerás en tu vida, pero soy yo quien hará de ti un objeto sexual. Incluso antes de que me veas por primera vez. ¿Que cómo lo sé? Pues porque estás deseando conocer a alguien como yo, nena.

A tus trece añitos de nada sólo sabes lo que esta sociedad consumista te vende desde la cuna, y es que hay un orden establecido en el poder: dinero, belleza y sexo. Yo tengo la belleza, represento para ti el hedonismo, puesto que nada te proporcionaría una satisfacción mayor que pasear por la calle de mi mano, y ya se han encargado los medios de hacerte saber que tú, como mujer -o futura mujer-, puedes acceder a los hombres a través del sexo. Aunque no tienes ni idea de lo que eso significa.

Desde tu maravillosa ingenuidad, tardarás veinte o treinta años en ser plenamente consciente de que te has degradado como persona para acceder a un capricho, ya que yo no soy para ti nada más que ese capricho que te meten en la cabeza con el fenómeno fan: siempre habrá un cantante, actor, o famoso de medio pelo MAYOR QUE TÚ al que conviene que admires embelesada. Y eso conviene a los que ocupan o quieren ocupar el primer puesto dentro del poder (los que manejan la pasta que las descerebradas como tú soltáis para estar conectadas de algún modo a vuestros ídolos).

Si te diesen a elegir entre un chico de tu edad o un chico como yo -que acabaría en la cárcel por pederastia de no andarse con cuidado de con quién se junta-, la mayor parte de las veces me elegirías a mí. Estáis obsesionadas con los chicos mayores. Para vosotras son el no va más, son quienes os dan el visto bueno de otras niñatas. Queréis que el resto de crías os envidie, y los chicos como yo os proporcionamos esa ansiada envidia. Deseáis la envidia por encima del respeto. Alucinante. Pero gracias. Ahí le dais la ventaja a los hombres. Sobre todo a mí, el hombre de vuestros sueños.

Eres emocionalmente hablando muy tontita aún, no lo niegues. Sin embargo, socialmente eres lo bastante lista como para saber que alguien como yo sólo se fijaría en alguien como tú si le das facilidades. No hay nada que le guste más a un hombre que el hecho de que le sirvan en bandeja lo que más desea, ¿verdad? Eso lo ves a todas horas. ¿Por qué son todos los hombres unos cabrones? Porque sólo buscan sexo. Se lo habrás oído decir a alguna mujer mayor que tú sin duda, o en las películas, en las series, en las revistas… “¿Y qué tiene de malo el sexo si también está en boca de las mujeres?”, pensarás para autoconvencerte. Por muy cabrones que seamos, ninguna deja de follar por eso, sólo se quejan después de que no hemos vuelto a llamarlas. Tranquila, ya te quejarás tú cuando llegues a cierta edad y descubras en qué habéis convertido a los hombres las niñas de 13 años. Por supuesto que me refiero a que es culpa tuya que yo sea un cabrón.

Es muy sencillo: me deseas, y sabes que sólo serás mi elección si me lo pones más fácil que una de mi edad. Tienes tetas, coño, culo y boca, me llegas de sobra. Simplemente te cambiaré por otra cuando me canse de ti o encuentre un envoltorio más bonito que el tuyo. Limítate a vestir demostrando que conoces lo que un hombre desea y ya me fijaré en ti. Pero, por favor, no te hagas ilusiones. Yo me he fijado porque me has demostrado que estás dispuesta a todo, me has demostrado que ya te sabes un objeto sexual, por tanto no esperes historias de “flores y corazones”, como diría Christian Grey. Yo quiero follar, tú me dejas follarte. Punto. Si querías una historia de amor, no haber usado el sexo para acceder a mí, que los hombres nos ponemos muy tontos cuando el sexo nos obnubila. ¡Ah! Y olvídate de lo de pasear juntitos de la mano por la calle, que yo tengo cierta reputación y chochitos a los que mantener en vilo. Las crías como tú sólo me servís de puertas para adentro, no de cara a la galería. Recuerda que lo de aparentar era lo que tú querías, no yo, así que no te confundas.

¿Todavía tienes ganas de enseñar medio culo con esos mini shorts tan provocativos? Con tal de conseguir un beso mío tal vez sí, pobrecita. Lo más gracioso es que igual te piensas que al vestir así para los chicos que a ti te gustan, los que no te gustan y te dan asco no te van a mirar también. Pues estás muy equivocada. Si enseñas el culo o las tetas, vamos a mirar todos, sobre todo los que están salidos, los pederastas, los viejos que no ven un culito terso desde hace décadas, LOS QUE MÁS ASCO TE DEN. Esos hasta babearán caminando detrás de ti con tal de ver mejor esa carne que te empeñas en mostrar. ¿Y crees que no quieren follarte? ¿Que sólo tú decides quién querrá o no querrá follarte? Supongo que ya habías olvidado que te has convertido en un objeto sexual para mí. ¿Dejarías tú de usar un billete de 50 euros que te encuentras en la calle sólo porque no es tuyo? Tú aparentas (no sé hasta que punto voluntariamente) ser un billete de sexo andante. Un billete nuevo. Más de uno probaría a cogerlo. Ninguno te respetará ni con tus trece años de mierda. Cualquier tío te follaría si supiera a ciencia cierta que va a salir impune. ¿Que no? ¿Tienes idea de cuál sería la mayor prueba de fuego para un hombre? Encontrarse a una mujer inconsciente y que nadie se enterase nunca, ni ella, de lo que podría hacerle. Contigo harían maravillas, bonita. Tú sigue mostrándote como una vagina-culo-boca al servicio del sexo y ya veremos cómo acabas. Ni las puritanas se salvarían de según quiénes, como para salvarte tú.

Seamos realistas, pocos hombres confesarían en voz alta cuánto les pondría el hecho de aprovecharse de la ingenuidad de una mujer, y esa ingenuidad abunda más a tu edad, de modo que la línea que separa ser un salido de ser un pederasta es muy fina. La mayoría saben que tú no eres consciente de lo que haces cuando vas medio desnuda por ahí, y bien que lo disfrutan. Si tus padres no te dejan vestir como una guarra, es porque llevan más años en este mundo y saben mucho más de los hombres que tú. ¿No ves que casi te han salido antes las tetas que los dientes? ¿Qué sabrás tú de nada?

Ahora pasemos a la parte de cómo me convertirás a mí en un cabrón. Siempre he sido guapo y siempre lo he sabido porque las crías en el cole ya bebían los vientos por mí. Muy listo no hay que ser para comprobar el efecto que provoco en una niña que pisotearía a su propia madre con tal de estar conmigo. Nunca he tenido problemas para ligarme a la que he querido, que no digo para follar. No todas se ofrecen tan a la ligera como tú. Entonces, a cierta edad, puede que a los quince o dieciséis años, descubro que las que son más jovencitas, para sobresalir sobre sus competidoras de más edad, tienen que ofrecer ventajas, ventajas en forma de promesas silenciosas que dan a entender con ropa impúdica, o directamente me dan permiso a la mínima para toqueteos, o se muestran solícitas a mis deseos de masturbaciones, mamadas… algunas incluso se dejan penetrar rápidamente. Si es que no me lo piden ellas. Si es que no me lo pides TÚ. Y si no, da igual, probaré con las maduritas, a ver si alguna fue rechazada a los 13 y quiere resarcirse a los taytantos con un yogurín de buen ver como yo.

Huy, ¿y qué me dices de compartir vídeos o fotos picantonas? Tú dame, dame, que ya verás qué pronto le enseño todo el material a mis amigotes. ¿O es que te piensas que me tienes abducido y que no pasaré las fotos sólo porque tú lo digas? Las mujeres queréis ser envidiadas, y nosotros queremos vacilar de poder. Cada cual con sus defectos, oye.

Sí, he dicho poder. Te aseguro que me mostraré como un encantador de serpientes con tal de que te creas todas mis mentiras y me proporciones PODER, mi dios. Tus actos en tu vano intento de conquistarme significan que PUEDO HACER CONTIGO LO QUE QUIERA. Y eso suena retorcido a la par que tentador. Tratarte como a una idiota… Humillarte… Sodomizarte… Mmmmmm… ¿Cómo de cabrón llegaré a ser? ¿Tú lo sabes? Porque ni yo lo sé. Seré tan cabrón como tú me dejes.

A tus trece años le has restado valor al sexo -exceptuando, a lo sumo, la penetración-, no le das importancia porque para ti no es más que un medio para conseguir un fin: a mí. Y si soy un poco perfeccionista y/o agradecido, quizás tengas suerte y disfrutes tú también. Bueno, por agradecimiento no será, la verdad, hasta si soy un buen amante, lo haré por mí mismo, y no por ti. Con tanto servilismo sexual que he disfrutado hasta ahora, es inevitable que me haya vuelto egoísta.

Entonces verás que a continuación pasaré de ti como de la mierda. Siempre hay otra que la chupa mejor, o directamente más guapa. Tú querías ser mi chica, lo sé. Pero yo sólo quería sexo fácil y lo sabías de antemano. ¿Creías que por dármelo tú iba a dejar de buscar más sexo fácil? ¡Eso nunca! Ni que yo fuera tonto.

Pasarán los años y verás que lo de ofrecerse rápido no suele funcionar para tener novio. Con alguno sí servirá, conmigo no. Y tú siempre me desearás a mí. Siempre seré yo, yo, yo… Nunca tú.

Poco a poco irás añadiéndole valor al sexo, lo verás como deberías haberlo visto siempre: un vínculo entre dos personas que deberían respetarse. Algo que podría poner en peligro tu salud o que podría marcar tu futuro con un embarazo no deseado es digno de ser tratado con cuidado. Pero, oye, que si quieres rebajarlo y rebajarte tú, yo encantado. ¿He dicho yo que no quiera ser un cabrón follador? Lo que intento explicarte, es que estás perdiendo el derecho a quejarte de mi comportamiento desde el mismo momento en que me das alas para utilizarte a mi antojo. La verdad es que me tenéis hasta los cojones con tanta hipocresía.

Tarde o temprano llegarás a esa fase tocapelotas: a los treinta o así te cansarás de que los tíos sólo queramos sexo. ¿De quién es la culpa? Aunque tú te hayas hecho valer y hayas sabido diferenciar entre sexo ocasional o en pareja, la gran mayoría de mujeres se rebajan a objetos sexuales que están aquí para darle a los hombres lo que quieren. “Voy a acostarme con él a ver si por fin me elige a mí”. Qué estúpidas… Como si vosotras no tuvierais que escoger también. Así os luce el pelo. Eso sí, las quejas a las comadres, pesadas. ¡Claro que sólo quiero sexo! Y me joderá que después de que otras me lo hayan puesto fácil tú no hagas más que ponerlo difícil y quejarte. Si voy de frente y digo que sólo quiero follar, me repudiarás. Muy bien, pues juguemos todos. Si sé que fingiendo que quiero una relación follarás para convencerme de que me quede contigo, fingiré aunque lo último que quiera sea una novia que me quite de follar con otras. ¿Ves adónde me llevas? Me has convertido en un cabrón follador y manipulador. ¡Yo sólo quería sexo!

Cuando, al igual que tú, en unos años el resto de mujeres descubra su error, ya será demasiado tarde. Ningún hombre aspira a tener como madre de sus hijos a una tía que se ha regalado a tantos, que no se ha valorado ni ella misma, que se creía con la sartén por el mango usando el sexo como arma y que al final se encuentra con que le ha salido el tiro por la culata y que está rodeada de cabrones dispuestos a follarse a una cría de 13 años que no sabe una mierda de la vida ni de los hombres ni del sexo aunque vaya por ahí como si fuese la reina del mambo, más lista y más guapa que ninguna. ¡Ja! Las listas huyen de mí.

Luego no me vengas con historias de feminismo y gilipolleces. Por más que quieras desandar el camino, la primera aquí que se ha puesto a cuatro patas has sido tú. Las demás han mamado lo mismo a través de los mismos medios, de modo que siguen el mismo camino, y eso no es culpa mía. ¿Tengo que decir yo que no al sexo fácil? ¿Por quién me tomas? Diles tú que se hagan valer si quieres. Que dejen de saltarse pasos y descubran el sexo con los chicos de su edad, con los que las respeten y se tiren un año con dolor de huevos hasta que por fin se abran de patas para ellos. Tal vez si os ponéis de acuerdo y vais todas a una consigáis al menos una generación de tíos majos que no os traten como coños parlantes. Yo paso. A mí fóllame o déjame tranquilo. Y dame las gracias por decirte lo tonta que eres, has sido o vas a ser.

Mira, voy a contarte un chiste: ¿sabes cómo se cambia a un hombre? Fóllatelo y ya verás qué pronto cambia. Ni siquiera sé si estaba inventado ya. Es un chiste tan malo como el feminismo que intenta empezar la casa por el tejado. Cambia tu actitud, luego cambia la del resto de mujeres, y ya veréis qué rápido cambian los hombres con tal de follar. ¿Que tenemos que echarnos novia para follar? Pues ya lo haremos, si es que no hay traidoras por ahí que follan sin ton ni son. ¿No te he dicho veinte veces que sólo buscamos sexo? ¿Por qué os quejáis si lo usáis a la inversa? Con lo fácil que sería que las mujeres dominaran el mundo… En fin.

Venga, va, haz lo que quieras pero no me des la chapa, que estaré muy ocupado follando. ¡Y luego cuando pase de ti déjame en paz y llórale las penas a las que tanto te envidian, so listilla! ¡Que me tenéis harto, joder! ¡A ver si os aclaráis!

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