No, gracias

Llegada a cierta edad, por desgracia, una mujer tiene que dar explicaciones de por qué no quiere tener hijos. Veo lógica la curiosidad, pero con un sí o no por respuesta debería bastar. A mí no me da por preguntar a quienes sí quieren el porqué. Y menos aún les haría esa pregunta con asombro, dando a entender inconscientemente que opino que su postura está equivocada. Me temo que no hay una posición correcta. Quien quiera que sea padre/madre, y quien no, que se abstenga. Y alguno/a que quiere debería abstenerse también. No todo el mundo está capacitado para manejar esa responsabilidad.

No me imagino esa misma presión en el caso de los hombres. Es decir, tengo la impresión de que quien pregunta, ante una respuesta negativa de un varón, dará por supuesto que es porque prefiere ser un espíritu libre, sin ataduras, un fornicador nato que tal vez esté hoy aquí (con esta) y mañana allí (con otra). Puede extrañar más o menos, aunque nadie le echará en cara esa negativa.

Las mujeres, en cambio, parece ser que venimos de serie con un reloj biológico que nos incita a querer ser madres sí o sí, y es entonces cuando tienes que explicar qué coño le pasa a tu reloj, si está defectuoso o lo has manipulado tú de algún modo.

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¿Por qué “El Punto Giu”?

Mucha gente no acaba de comprender que haya decidido publicar bajo seudónimo en vez de fardar a los cuatro vientos sobre que tengo un libro en el mercado. Para empezar, hoy en día publicar está sobrevalorado por los que no se dedican a escribir y no conocen, pues, todas la opciones de quienes sí hemos probado suerte. Lo difícil es que otros te publiquen, sin más, pero llegar al mercado no es tan complicado, de modo que tampoco hay tantos motivos para fardar.

Ese es el punto número uno. El punto número dos se remonta más atrás en la historia.

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