El boicot de los abuelos

La noche de la hoguera de San Juan descubrí que los abuelos que tienen la obligación de hacerse cargo de sus nietos se traen entre manos una sibilina y maligna conspiración.

Me percaté tras ver en la playa a una señora que estaba saltando un pequeño fuego bajo la atenta mirada de su nieto -de aproximadamente unos 4 ó 5 años de edad-, auspiciada por el consentimiento implícito de su silencioso marido, quien sonreía divertido ante tamaña ocurrencia.

Primero pensé que menuda idea le estaba metiendo en la cabeza al crío. Luego me quedé anonadada al ver que lo animaba a imitarla. Dado que un niño de esa edad no tiene la agilidad suficiente para saltar una hoguera sin peligro -por pequeña que sea, y las he visto más pequeñas que aquella-, la abuela lo cogía en volandas en el último momento y lo hacía pasar por encima del fuego un poquito de refilón. Tan hija de puta no era como para hacer nieto a la parrilla.

Aun así, me quedé impresionada por su atrevimiento. Unos cuantos de los que pasábamos por allí la observamos atónitos durante un rato, por un lado esperando que el pequeño tropezara y se cayera encima del fuego, y por otro lado deseando que esto no sucediera (queríamos echarle en cara su actitud sin daños colaterales). Entonces tuve una revelación del porqué de una situación tan absurda de lo potencialmente peligrosa que resultaba ser para el más ingenuo de todos. Aviso, no es más que una hipótesis: esos pobres abuelos están hartos de tener que hacerse cargo del niño, y el hecho de que aquella noche tuviesen que estar pendientes de él en vez de poder estar de bailoteo en la verbena les animó a hacer una locura (siempre vigilando los riesgos, de ahí que el abuelo estuviese tan atento, casi sin pestañear), esperanzados por si algún alma caritativa llamaba a la policía y los agentes les prohibían seguir haciéndose cargo del menor. Lo tenían todo controlado.

Pues les salió el tiro por la culata. Ninguno de los allí presentes llamó al 112. Que se jodan. Si quieren recuperar su vida que lo digan. Pero no, los muy cobardes prefieren que se encarguen otros de hacerles ver a los padres que no son una buena influencia. Me imagino que en el fondo les dio igual que nadie hiciese nada. Contarían con la inocencia del niño:

– ¿Te lo pasaste bien con los abuelos, cariño?

– Sí, me lo pasé muy bien. La abuela me enseñó a saltar por encima del fuego, aunque me quemé un poquito los zapatos. Mira, mami.

De modo que ya sabéis, cuando penséis que los niños sacan todas sus malas ideas de la televisión o de algún pequeño demonio con el que compartió parque o aula, replantearos vuestros pensamientos y observad con recelo a vuestros aparentemente serios progenitores, no vaya a ser que el nene o la nena eche a correr por una calle transitada por peligrosos vehículos jugando a escapar de vosotros porque juega a ese juego con el abuelo en una zona peatonal -los pobrecitos no entienden la diferencia, y esos viejos cabrones lo saben-, o que cada vez que ve una fogata vaya corriendo a saltarla porque juega a ese juego con la abuela una única noche al año en la que existe esa costumbre. Y más te vale que tu suegra no esté resentida contigo.

– Recuerda que no hay que llamar puta a mamá. Si la llamas puta se enfadará mucho, así que nunca digas puta delante de ella. Puta no, ¿eh? Puta no. ¿Vas a llamar puta a mamá?

Los abuelos están esperando su oportunidad, acechando en las sombras de cada tradición, de cada travesura inocente… Estad atentos a las señales: “La yaya me deja saltar en la cama”, “abuelito me deja conducir el tractor”, “mi abuela dice que fuma porque le gusta mucho”… Cuando se rompan la crisma por caerse de la cama, te cojan las llaves del coche y se fuguen con él o roben un cigarrillo que presumible encenderán en la hoguera de San Juan acercando bien la carita a las llamas, entonces os acordaréis de mis palabras. Pero ya será tarde para dejar de llevarles a los críos.

Haga lo que haga tu adorable y moldeable criatura, seguro que la culpa la tienen ellos, por tanto mucho cuidado con los abuelos, los muy canallas se están haciendo los irresponsables con intención de irse de vacaciones sin ti, y, lo que es más importante, sin tus hijos. Apuesto lo que sea a que ya hay algún grupo en Facebook que lleva por título “cómo fingir ser un mal cuidador para que no te endosen a tus nietos”. Luego se irán por ahí de crucero tan tranquilos, como si lo viera. Si es que sabe más el diablo por viejo que por diablo.

Por cierto, ¿a qué juego vas a jugar tú con tus pequeñuelos? A mí me gustaba mucho ese en el que alguien pedía las cosas con educación y luego tenía que dar las gracias, aunque sé que los juegos de ahora ya no son como los de antes. Una verdadera lástima.

Deja un comentario