Estimado Cupido,

Le escribo esta carta con objeto de hacerle partícipe de mi más profundo descontento.

A tenor de que usted no ha sabido satisfacer mis necesidades y expectativas a lo largo de todo este tiempo, me veo en la obligación de solicitar la baja voluntaria de sus servicios con efecto inmediato, a ser posible. Por favor, no me envíe más pretendientes, se lo ruego.

Vale que el amor es ciego, pero es que tendría que ser ciega, sorda y tonta para adaptarme a ciertos candidatos ofertados. Que no todos eran malos, no me malinterprete. Había muchachos majísimos entre ellos, lo que pasa que no encajaban dentro del prototipo esperado. No entiendo qué sucedió en cambio con los hombres de mi elección. Todavía dudo entre que usted me tiene una gran estima y ha velado por mi bien más allá de lo que yo he sabido apreciar o, por el contrario, no me valora nada de nada. En cualquier caso, a estas alturas no me preocupa, la verdad.

Lo que estoy intentando decir, es que en los últimos meses una profunda desilusión se ha apoderado de mí en lo tocante al amor, de modo que ahora no aspiro a ser feliz más que con lo que ya tengo, a saber: familia, amistades, aficiones… La consciencia de que podré llevar una vida plena basada en estos otros pilares, ahorrándome de paso los disgustos asociados a las relaciones sentimentales, es lo que me ha llevado a ponerme en contacto con usted.

Disculpe mi acritud a la hora de hablar, pero ha de comprender que esté cansada de esperar la flecha perfecta. Desconozco si el problema radica en que usted o sus subordinados no han sabido dispararlas desde un ángulo personalizado, o si no han usado la punta adecuada a mi caso concreto (yo diría que la más afilada), o tal vez se deba a un problema de velocidad, o incluso a todo lo mencionado anteriormente. Sea por lo que fuere, en ninguna de las ocasiones la flecha ha llegado a unirnos a los dos, a mi candidato y a mí. Y en los casos en que yo he sido la candidata, la flecha ni tan siquiera los ha rozado a ellos. ¿Es usted consciente del tiempo y el esfuerzo requeridos para arrancarse una flecha del corazón? Aparte del dolor, por supuesto. Esa es otra: bastante hago con exigirle únicamente el cese de los servicios que me afectan y no reclamar una indemnización por los daños y perjuicios sufridos hasta el día de hoy.

Espero que ahora que renuncio formalmente al amor no le dé por poner toda la carne en el asador en un vano intento de hacerme cambiar de opinión. Que apareciese el candidato idóneo en el último momento no haría sino aumentar mi indignación a causa de la indolencia mostrada hacia mí y hacia tantas otras personas que se encuentran en mi misma situación, y todo por no habernos quejado antes. Como trabajadora de la rama de atención al cliente que soy, nunca he sido partidaria de consentir más a aquellos que protestan que al resto. Usted debería dar el 100% con cada una de las personas que se hallan bajo su influjo, igual que yo lo hago con cada cliente que atiendo. A eso me refiero.

Ya para finalizar, permítame añadir tan sólo una cosa más: por favor, encárguese de los psicópatas amorosos que se dedican a hacer daño indiscriminadamente por gusto. El hecho de que actúen impunemente afecta a la buena marcha de su empresa, impidiendo el agarre de las flechas en las personas afectadas, tal y como habrá observado conmigo.

No quisiera que pareciera que le estoy indicando cómo debe realizar su trabajo; simplemente quería hacerle llegar mi impresión, fruto de una decepción tras otra.

Sin más dilación, me despido y me mantengo a la espera de su respuesta. En caso de no recibirla, consideraré que da por finalizada nuestra relación, tal y como he solicitado.

Atentamente,

(Corazón de Piedra)

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