Soy escritora, y tengo pruebas

La pseudo-presentación de El boudoir tuvo lugar el pasado sábado 11 de abril en la librería & café Toma 3 de Gijón. Os recomiendo el lugar sin duda, y uno de mis hermanos y mi cuñada seguro que también. Me dieron la enhorabuena por el acierto, y mira que con la vida social que ellos llevan, tiene mérito sorprenderles.

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Mi cuñada, mostrando mi libro con un orgullo que no le cabe en el pecho.

El local es maravilloso, con su aire bohemio vestido de libros, sus diferentes alturas y distribuciones de mesas, sus sillas curiosas y, por supuesto, su personal amable y atento, quienes mejoran el conjunto si cabe. Es un puzle que encaja a la perfección.

Ahora pensaréis que estoy loca, pero opino que, una vez dentro, el ambiente que te envuelve es el cariño que sus trabajadores le muestran al negocio. Ellos se lo dan al local, y el local y todo cuanto hay allí te lo devuelve a ti. Sé que suena raro, aunque insisto en que simplemente se nota si alguien respeta el sitio donde trabaja: para darte cuenta, no tienes que mirarle a la cara en busca de su ilusión y su empeño, sólo tienes que mirar a tu alrededor y sentir la energía que desprende ese lugar.

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El local es maravilloso

La verdad es que te encuentras de repente formando parte de una especie de biblioteca informal muy acogedora, ya que puedes echar una ojeada a los libros sin miedo a hacer ruido antes de decantarte por comprar uno al mismo tiempo que te tomas algo tranquilamente, o, si lo prefieres, puedes ir simplemente a charlar con tus amigos mientras disfrutas de comida y bebida de calidad. Por si fuera poco, en Toma 3 siempre intentan ir un paso más allá gracias a su agenda de eventos tales como música en directo, jornadas gastronómicas y, cómo no, presentaciones de libros. Eso si el autor quiere dar la cara, claro.

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Gracias a Lorena por esta foto y por hacerme mi preciosa pulsera morada.

En mi caso concreto, más que la presentación de mi libro, se trató de la celebración de su publicación con un puñado de amigos y familiares. Por eso no avisé de forma oficial del evento, ni invité a la prensa local, ni hablé del libro, ni nada de nada. Y aun estando entre gente de casa, he de reconocer que odio visceralmente ser el centro de atención y sentir todos los ojos clavados en mí. Lamento si estuve un poco parada y no pasé más tiempo charlando con vosotr@s. Se debió precisamente a eso.

Hoy, a toro pasado, me da pena no haberlo disfrutado tanto como debería, no haber probado toda la comida, que estaba bien rica (cuando me di cuenta, las croquetas habían volado, cacho perr@s; menos mal que llegué a tiempo a esa deliciosa empanada casera), incluso me habría gustado emborracharme, qué leches. Al contrario que Umbral, yo no fui hasta allí a hablar de mi libro: fui a venderlo, regalarlo y darme un homenaje, a mí y a los míos. Enseguida me puse a dedicar ejemplares y se me pasó el tiempo volando. Tomaré nota e intentaré saborear el momento al máximo la próxima vez.

Bueno, por fin ha llegado la hora de dar las gracias:

Muchísimas gracias a Tono y a todo el personal de Toma 3. Gracias a quienes pudisteis acompañarme ese día, y gracias también a los que no pudisteis ir pero me apoyáis igualmente haciéndome llegar vuestro cariño y vuestra palmadita en el hombro de un modo u otro. Gracias a todo el que quiera comprar El boudoir, y gracias al que simplemente lo leerá -por cierto, he dejado algún que otro ejemplar en Toma 3-. No me cansaré de decirlo: GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS.

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Nota mental: devolverle a mi hermano los dos bolígrafos que me dejó para la firma de ejemplares.